Dos destinos y dos formas de usar una lengua: Estados Unidos y el Reino Unido. Subway o underground, film o movie, son ejemplos de sinónimos que son usados con diferente intensidad en ambos lados del charco. Hoy nos adentramos en el léxico de ambas potencias.

La distancia geográfica crea rutinas, igual que nunca oiremos a un español usar la palabra “boludo”, tampoco veremos a un neoyorkino usando la palabra underground para referirse al metro. Los americanos prefieren el término subway. Lo mismo pasa con la palabra “película”, los americanos usarían el término movie tantas veces repetido en los títulos de las producciones de Hollywood, mientras que nuestros vecinos, más conservadores con la lengua, siguen usando el término film.

En la misma línea, nos encontramos con palabras como “piso”, donde los americanos prefieren decir apartment mientras que los británicos prefieren decir flat. O con las galletas, que para los dueños de Starbucks ya sabemos que son cookies mientras que para el viejo imperio es biscuit. La tendencia de unos y otros es la ya mencionada arriba, los británicos tienden a conservar mejor el léxico del inglés puro mientras que los americanos tienden a adaptarlo a su pronunciación o a los nuevos tiempos. Así, vemos como un americano escribiría theater o center, mientras que un británico escribiría theatre o centre. Como vemos, los ingleses tienden a conservar la raíz francesa de la palabra, mientras que los americanos la adaptan a su pronunciación. Lo mismo pasa con las palabras acabadas en –our para los británicos como colour, harbour, neighbour. Los americanos, adaptándolas a la pronunciación, suprimen la “u” dejándolas como color, harbor o neighbor.

A pesar de las diferencias, en ningún caso se consideraría una falta gramatical o sintáctica usar el inglés británico en Estados Unidos ni viceversa, tampoco tendremos ningún problema para entendernos con los nativos de cada lado, pero siempre es mejor saber ciertas diferencias básicas para no encontrarnos con ninguna sorpresa conversando.
 

Oriol Clavell

Mamen

 
Dues destinacions i dues formes de fer servir una llengua: Estats Units i el Regne Unit. Subway o underground, film o movie, són exemples de sinònims que s’utilitzen amb diferent intensitat en tots dos costats del toll. Avui ens endinsem en el lèxic d’ambdues potències.

La distància geogràfica crea rutines, de la mateixa manera que mai sentirem a un espanyol usar la paraula “boludo”, tampoc veurem a un novaiorquès usant la paraula underground per referir-se al metre. Els americans prefereixen el terme subway. El mateix passa amb la paraula “pel·lícula”, els americans usarien el terme movie tantes vegades repetit en els títols de les produccions de Hollywood, en tant que els nostres veïns, més conservadors amb la llengua, segueixen usant el terme film.

En la mateixa línia, ens trobem amb paraules com a “pis”, on els americans prefereixen dir apartment mentre que els britànics prefereixen dir flat. O amb les galetes, que per als amos de Starbucks ja sabem que són cookies mentre que per al vell imperi és biscuit. La tendència dels uns i els altres és la ja esmentada a dalt, els britànics tendeixen a conservar millor el lèxic de l’anglès pur mentre que els americans tendeixen a adaptar-ho a la seva pronunciació o als nous temps. Així, veiem com un americà escriuria theater o center, mentre que un britànic escriuria theatre o centre. Com veiem, els anglesos tendeixen a conservar l’arrel francesa de la paraula, mentre que els americans l’adapten a la seva pronunciació. El mateix passa amb les paraules acabades en –our per als britànics com colour, harbour, neighbour. Els americans, adaptant-les a la pronunciació, suprimeixen la “o” deixant-les com a color, harbor o neighbor.

Malgrat les diferències, en cap cas es consideraria una falta gramatical o sintàctica usar l’anglès britànic a Estats Units ni viceversa, tampoc tindrem cap problema per entendre’ns amb els nadius de cada costat, però sempre és millor saber certes diferències bàsiques per no trobar-nos amb cap sorpresa conversant.
 

Oriol Clavell

Mamen

Dos destinos y dos formas de usar una lengua: Estados Unidos y el Reino Unido. Subway o underground, film o movie, son ejemplos de sinónimos que son usados con diferente intensidad en ambos lados del charco. Hoy nos adentramos en el léxico de ambas potencias.

La distancia geográfica crea rutinas, igual que nunca oiremos a un español usar la palabra “boludo”, tampoco veremos a un neoyorkino usando la palabra underground para referirse al metro. Los americanos prefieren el término subway. Lo mismo pasa con la palabra “película”, los americanos usarían el término movie tantas veces repetido en los títulos de las producciones de Hollywood, mientras que nuestros vecinos, más conservadores con la lengua, siguen usando el término film.

En la misma línea, nos encontramos con palabras como “piso”, donde los americanos prefieren decir apartment mientras que los británicos prefieren decir flat. O con las galletas, que para los dueños de Starbucks ya sabemos que son cookies mientras que para el viejo imperio es biscuit. La tendencia de unos y otros es la ya mencionada arriba, los británicos tienden a conservar mejor el léxico del inglés puro mientras que los americanos tienden a adaptarlo a su pronunciación o a los nuevos tiempos. Así, vemos como un americano escribiría theater o center, mientras que un británico escribiría theatre o centre. Como vemos, los ingleses tienden a conservar la raíz francesa de la palabra, mientras que los americanos la adaptan a su pronunciación. Lo mismo pasa con las palabras acabadas en –our para los británicos como colour, harbour, neighbour. Los americanos, adaptándolas a la pronunciación, suprimen la “u” dejándolas como color, harbor o neighbor.

A pesar de las diferencias, en ningún caso se consideraría una falta gramatical o sintáctica usar el inglés británico en Estados Unidos ni viceversa, tampoco tendremos ningún problema para entendernos con los nativos de cada lado, pero siempre es mejor saber ciertas diferencias básicas para no encontrarnos con ninguna sorpresa conversando.
 

Oriol Clavell

Mamen

Dos destinos y dos formas de usar una lengua: Estados Unidos y el Reino Unido. Subway o underground, film o movie, son ejemplos de sinónimos que son usados con diferente intensidad en ambos lados del charco. Hoy nos adentramos en el léxico de ambas potencias.

La distancia geográfica crea rutinas, igual que nunca oiremos a un español usar la palabra “boludo”, tampoco veremos a un neoyorkino usando la palabra underground para referirse al metro. Los americanos prefieren el término subway. Lo mismo pasa con la palabra “película”, los americanos usarían el término movie tantas veces repetido en los títulos de las producciones de Hollywood, mientras que nuestros vecinos, más conservadores con la lengua, siguen usando el término film.

En la misma línea, nos encontramos con palabras como “piso”, donde los americanos prefieren decir apartment mientras que los británicos prefieren decir flat. O con las galletas, que para los dueños de Starbucks ya sabemos que son cookies mientras que para el viejo imperio es biscuit. La tendencia de unos y otros es la ya mencionada arriba, los británicos tienden a conservar mejor el léxico del inglés puro mientras que los americanos tienden a adaptarlo a su pronunciación o a los nuevos tiempos. Así, vemos como un americano escribiría theater o center, mientras que un británico escribiría theatre o centre. Como vemos, los ingleses tienden a conservar la raíz francesa de la palabra, mientras que los americanos la adaptan a su pronunciación. Lo mismo pasa con las palabras acabadas en –our para los británicos como colour, harbour, neighbour. Los americanos, adaptándolas a la pronunciación, suprimen la “u” dejándolas como color, harbor o neighbor.

A pesar de las diferencias, en ningún caso se consideraría una falta gramatical o sintáctica usar el inglés británico en Estados Unidos ni viceversa, tampoco tendremos ningún problema para entendernos con los nativos de cada lado, pero siempre es mejor saber ciertas diferencias básicas para no encontrarnos con ninguna sorpresa conversando.
 

Oriol Clavell

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